ARTEZ nº 206 (Septiembre/ Octubre 2015)



ISBN: ARTEZ 206

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En el desiderátum del periodismo en estado puro se podría asegurar que si un día no hay noticias relevantes no debería aparecer el diario, o al menos sin noticia de portada relevante. Por suerte en el mundo de las Artes Escénicas, al menos en el acotado que nosotros atendemos, tenemos noticias hasta para duplicar o triplicar el número de páginas, porque lo que está claro es que entramos en Europa en la nueva temporada tras los festivales y ferias estacionales más significativas, mientras en América, dependiendo del hemisferio al que nos refiramos, están en temporada plena o en tránsito. Lo que debería pasar es que apareciéramos con más de una portada, pero como sucede en tantas ocasiones sin mucho o nada que decir, por lo que esta editorial que ustedes leerán de pasada puede ser sustituida por una convocatoria de subvenciones y tendría bastante más aceptación.
Por todos los lugares que visitamos comprobamos que nos quedan todavía algunas elecciones transcendentales para el futuro inmediato de la Cultura. En España tenemos un nuevo Ministro del ramo que no le va a dar tiempo ni siquiera a pedir en serio que se reduzca el IVA. Todo se va a precipitar, todo va a suceder con esa tremenda nadería rutinaria a la que nos estamos acostumbrando por cansancio. Lo que sí es cierto es que en ayuntamientos relevantes, en comunidades autónomas, se están tomando decisiones en el ámbito cultural que, de entrada, nos suenan bastante mejor. Hacer recuentos de efectivos, poner al frente de las instituciones a personas sobradamente preparadas, consultar con los agentes activos para ir perfilando las posibles acciones de gobierno parecen, insisto, declaraciones de buenas intenciones que esperemos desemboquen en programas y decisiones favorecedoras de la mejora de toda la actividad general y la revalorización de la Cultura como un bien democrático al alcance de las mayorías. Y ahí, las Artes Escénicas como elemento enriquecedor por su inmediatez y especificidad de tener que hacerse en vivo y en directo, son primordiales. No es el único acto cultural simbólico, pero al ser convivencial, al tener tantas connotaciones de proximidad y de teórica concomitancia con la realidad social, pese a ser una actividad minoritaria cuantitativamente, es de una influencia mucho más profunda, lo que le da un mayor peso cualitativo.
Detectamos una actitud de espera, de mirar los acontecimientos con una gran ilusión y excesivas expectativas que se puede volver en desencanto de una manera fulminante. Por eso, vamos a ir contando los efectivos que tenemos hoy, vamos a ir trabajando con todos los recursos a nuestro alcance para hoy, que es lo único tangible, ya que el pasado, es anterior y el futuro, posterior (permítaseme esta paráfrasis luthieriana), y no sabemos ni podemos valorarlo más allá de lo que tenemos apuntado en la agenda para los próximos tres meses, con mucha suerte.
Y hoy lo que anunciamos en el contenido de este número es que sigue toda la actividad que no había fenecido en los años anteriores, que se renuevan esfuerzos, que, de momento, los cambios de gobiernos no han afectado (no ha habido tiempo) en los compromisos adquiridos y que visto desde una prudencial distancia emocional, el haber resistido es un magnífico síntoma que debe servir como plataforma para la reestructuración, el necesario cambio de todas las relaciones y los paradigmas para que se impulse de una manera inequívoca y con criterios la actividad en la Cultura y especialmente en las Artes Escénicas a las que nos dedicamos.
En las instituciones donde se han incorporado responsables de larga trayectoria, ya se notan algunas decisiones importantes, aunque solamente sean todavía de restitución de programas y acciones básicas que los anteriores habían desechado. Se espera mucho más. Se espera que se planifique, que se atienda a los profesionales y sus gremios, pero que se piense en que estamos hablando de un bien común, donde es imprescindible la presencia de una ciudadanía mejor formada e informada. Sería suicida mantenernos en una actitud pasiva como es mirar los resultados atendiendo solamente a la taquilla, que es la gran falacia. Lo que se debe aposentar en los nuevos tiempos es una ciudadanía culturalmente participativa, y en el teatro y la danza, su inclusión en los currículums docentes desde el jardín de infancia hasta la universidad, y una constante actividad para el aprovechamiento de todos los recursos y edificios existentes.
Se notan síntomas de regeneración en las carteleras. Hay programadores que defienden su oferta desde criterios globales, culturales, integradores y no solamente mercantiles. Vemos obras de dramaturgas nuevas, de directores jóvenes que alcanzan espacios de exhibición antes negados. El sistema productivo sigue estancado porque se parte de un modelo agotado, pero se mueven interiormente voces y propuestas nuevas. No todo lo alternativo trae algo alternativo, pero al menos busca nuevos públicos. Porque uno de los objetivos primordiales para no fallecer es renovar a los públicos, el envejecimiento de los que ocupan ahora nuestras butacas debe despertar ya una alarma general. Hay que cuidarlos, pero hay que buscar una manera de atraer a los jóvenes.
Pongo un ejemplo, hace muy poco, un domingo gris de agosto en Buenos Aires, acudí a ver Terrenal de Mauricio Kartun al Teatro del Pueblo. Lleno total. Lo más importante para mí fue que al menos cuatro generaciones estábamos disfrutando del espectáculo. No acostumbra a pasar en nuestras salas y teatros europeos. Y eso hay que hacérselo mirar con urgencia.
Tienen en su mano un ejemplar bimestral, que abarca setiembre y octubre para poder ajustarnos al atropello de quitarnos a mitad de año la mínima ayuda que recibíamos del Ministerio de Cultura. Nos quedará otro número en este 2015. Estamos sufriendo un poco más de lo debido y lo merecido. Nuestra voluntad es seguir combatiendo. No estamos fuertes, pero seguimos con casi toda la misma actividad pese a todo, aunque con muchas más dificultades y un desgaste agotador.
El periódico digital www.artezblai.com mantiene un índice de actividad y de lectores que nos sigue colocando como el más influyente en español. Editamos libros de autores nunca leídos en España. Asistimos a encuentros y festivales por todo el mundo. Sabemos de la consideración y el respeto que se nos trasmite en tantos lugares. Intentamos crear vínculos, fusiones, colaboraciones con otras revistas y editoriales para ser más eficaces en nuestros esfuerzos. Pero debemos, una vez más, recordar que se hace todo a base de la auto-explotación, a colaboraciones desinteresadas y luchando contra los molinos institucionales que se unen a la desidia general de los profesionales tan pendientes de otras cosas, lo que en más de una ocasión nos hace dudar. De momento la duda se resuelve mirando lo positivo y resistiendo. Pero nunca se sabe.

ARTEZ 206

Ficha técnica

Editorial
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