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Los juramentos indiscretos-Los sinceros

Pierre C.C. de Marivaux

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Es bueno decir siempre y sin tapujos la verdad? ¿O descubrirla entre líneas, entre palabras, con silencios y omisiones...? En Los juramentos indiscretos (1732), Lucila y Damis no quieren perder su libertad e independencia y se juran hacer todo cuanto esté en sus manos para impedir el matrimonio en que sus padres los han comprometido.  También Los sinceros (1739), como anuncia su título, se convierte en una meditación acerca de la verdad.

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¿Es bueno decir siempre y sin tapujos la verdad? ¿O descubrirla entre líneas, entre palabras, con silencios y omisiones...? En Los juramentos indiscretos (1732), Lucila y Damis no quieren perder su libertad e independencia y se juran hacer todo cuanto esté en sus manos para impedir el matrimonio en que sus padres los han comprometido. Pero por una vez los corazones se ponen de acuerdo con las voluntades paternas. Su problema será entonces cómo llegar a saber el sentimiento del otro y no incumplir lo jurado. También Los sinceros (1739), como anuncia su título, se convierte en una meditación acerca de la verdad; una comedia con regusto amargo de amor y seducción, de amos y criados, con sus contradicciones, virtudes y vicios, cuya verdad social no se corresponde con su verdad auténtica. Dos magistrales ejemplos del arte de “decir sin decir” del teatro de Marivaux. 

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Es bueno decir siempre y sin tapujos la verdad? ¿O descubrirla entre líneas, entre palabras, con silencios y omisiones...? En Los juramentos indiscretos (1732), Lucila y Damis no quieren perder su libertad e independencia y se juran hacer todo cuanto esté en sus manos para impedir el matrimonio en que sus padres los han comprometido.  También Los sinceros (1739), como anuncia su título, se convierte en una meditación acerca de la verdad.