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A favor de la diversidad en las programaciones y los festivales
En plena canícula la actividad cultural, especialmente la manifestada a través de espectáculos en vivo y en directo parece alcanzar un lugar privilegiado. Programaciones específicas de verano, festivales, ferias, fiestas patronales en donde las Artes Escénicas en todas sus disciplinas adquieren una importancia sustancial, nos van dibujando una cartografía de las ricas ofertas que nos provocan, en primer lugar, la sensación de estar en un auge de este tipo de evento que ayuda a fundir el ocio con la cultura, que hasta la misma propuesta cultural sirve como incentivo turístico, y que en muchas ocasiones se aprovecha de la supuesta bondad climatológica para ofrecer estas programaciones al aire libre, y es muy habitual que sea aprovechando lugares de gran relevancia arquitectónica e histórica o de inusitada belleza natural.
Cuestiones que nos parecen en todos los casos, muy sugerentes y plausibles dado el esfuerzo manifiesto para mantener el mismo nivel de actividad y en condiciones aceptables, en muchas ocasiones, con libre acceso a las mismas, lo que ayuda de una manera objetiva a democratizar la cultura de manera universal.
Lo que nos llama la atención es la similitud en las programaciones, la poca singularidad en las ofertas, una suerte de uniformidad que atañe no solamente a las propuesta artísticas, sino a la
estructural, al mismo modelo empleado. Probablemente no sea tan fácil encontrar para cada localidad algo especial; seguramente es fruto de la pequeña globalización de la distribución y la producción el que se tengan dificultades para seleccionar artistas diferentes, pero aunque sea de una manera un tanto ingenua, pedimos un esfuerzo general para que exista una mayor diversidad. Deben hacerse todo tipo de programaciones, no hay que imitar a nadie, hay que buscar su propio desarrollo y tratar a cada tipo de público de la manera que se merece.
Si todas las programaciones se asemejan, todas las producciones se asemejarán y dentro de unos años nos encontraremos con la pérdida en el camino de muchas opciones artísticas que tan necesarias son para mantener el equilibrio y para atender a los gustos de toda la escala de públicos posibles, los actuales y los que están por crearse y fidelizarse.
Probablemente no se trata ni de cambiar radicalmente el paradigma actual, sino de que en cada equipo de programación se desarrollen líneas diferentes, se busquen nuevas relaciones con otros públicos, se busque una seña de identidad propia y se consiga plasmar en el conjunto de eventos todo el gran abanico, casi infinito, de posibilidades existentes.
25 años de Trapu Zaharra
Tenemos el enorme placer de colaborar estrechamente con el XIV Encuentro de Artistas Callejeros ARCA 2008 de la localidad palentina de Aguilar de Campoo, y lo hacemos por partida doble: con un suplemento que acompaña a esta revista y con la publicación de un libro sobre los 25 años de la compañía vasca Trapu Zaharra, en el que algunos profesionales de la programación y de la creación glosan la trayectoria de estos amos de la calle con sus escritos. Hemos podido rescatar algunas fotos de su ya dilata carrera y pensamos que se trata de una magnífica iniciativa para que quede constancia de la labor de este grupo que forma parte activa de la historia reciente del Teatro.
Nuevas propuestas
Aunque en ocasiones pueda parecer que existe una saturación de eventos, lo cierto es que se van incorporando nuevas propuestas, algunas de puro estreno como lo de Alzulkillas, otras con su segunda entrega como es la de diversas localidades navarras que se echan a la calle. Esperemos que puedan tener continuidad y que las recién llegadas se busquen su sitio en el mapa festivalero a base de la diferencia como abogamos en las reflexiones de arriba.
Oferta festiva
Las fiestas patronales de las capitales vascas son momentos de singular importancia programática porque se incrementa la oferta de un modelo de espectáculo que busca la diversión. En esta ocasión, Bilbao, recibe a dos musicales de gran éxito, como son Greasse y Hoy no me puedo levantar, que ocuparán el Teatro Arriaga y Euskalduna Jauregia, demostrando una vez más, la competitividad programática entre ambos coliseos en la Aste Nagusia. Pero en Bilbao, Gasteiz, Donostia y otras localidades, hay mucho, y normalmente bueno, teatro de calle, de humor y se amplía la oferta para públicos familiares.
Carlos Gil Zamora
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